Testigo de Jesús: Juan estaba bautizando en el río Jordán y vio a Jesús acercarse, y el Espíritu Santo descendió sobre Él como una paloma, confirmando su identidad.
Identificación y Proclamación: Inmediatamente, Juan señaló a Jesús a la multitud y a sus propios discípulos, diciendo: "¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!".
Significado de "Cordero de Dios":
Sacrificio Pascual: Evoca el cordero sacrificado en la Pascua judía, cuya sangre protegía de la muerte, simbolizando la entrega de Jesús para librarnos del pecado y la muerte.
Siervo Sufriente (Isaías 53): Alude a la profecía del Siervo de Dios, que es "llevado al matadero como un cordero", sufriendo por los pecados de otros.
Salvación Universal: El "mundo" indica que la misión redentora de Jesús es para todas las personas, no solo para los judíos, incluyendo a gentiles y no creyentes.
Impacto de la Declaración:
Llamada a Seguirlo: Los discípulos que escucharon a Juan siguieron a Jesús, iniciando su camino con Él.
Revelación del Hijo de Dios: Juan el Bautista testificó que Jesús es el Hijo de Dios, quien bautiza con el Espíritu Santo.
Esta declaración no solo identifica a Jesús, sino que también establece el propósito central de su venida: ofrecerse como el sacrificio definitivo para la remisión de los pecados de toda la humanidad, un acto de amor divino que vence al pecado y ofrece salvación.